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LA BELLEZA DEL MIEDO

Por: Schneur Zalman Ben-Chaim

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La manera en la que abordamos las cosas muchas veces puede resultar más problemática que esas cosas por si solas. Tal vez eso sucede con nuestros miedos más profundos, ya que la misma palabra nos produce una reacción negativa y atemorizante, pero ¿Qué pasaría si nos diéramos la oportunidad de mirarlos desde otra perspectiva? No con la intención de borrarlos, ignorarlos o incluso llegar a negarlos, sino por el contrario para poder acercarnos a ellos para entenderlos y conocerlos un poco más, o simplemente con un poquito más de conciencia.

Hay miedos que pueden estar tan arraigados en nuestro ser, que de solo pensar en ellos nos resultan paralizantes, algunos provienen de experiencias dolorosas y/o desagradables que hemos vivido, o tal vez que hemos visto y nos resultaron lo suficientemente impactantes como para quedar firmemente grabadas en nuestra mente y nuestras emociones; así como hay otros que pueden parecer un poco más sencillos a la vista general de las personas, sin embargo solo quien lo siente sabe realmente la magnitud de su miedo.

Por eso, hoy quiero mencionar tres aspectos que vienen asociados a nuestros miedos -sean cuales sean-, y nos pueden ayudar a verlo desde otra perspectiva. Esta es la belleza del miedo:

  • Puede servirnos para conectarnos y generar empatía.

La belleza es subjetiva al observador, muchas personas podemos ver lo mismo y no necesariamente todos tendremos la misma opinión al respecto, y partiendo de allí hay muchísimas cosas más que nos diferencian a todos, siendo cada uno de estos aspectos, un distorsionador que impide que nos conectemos con facilidad, tal vez porque nos resulta más simple fijarnos en lo que nos divide que en aquello que nos une.

Pero si pensamos precisamente en eso que nos une, hay una emoción que todos hemos sentido y que nos acompaña desde las cavernas, y es el miedo. Desde temer a la oscuridad, a las alturas, a hacer algo nuevo, a cambiar de trabajo o pareja… hasta temer a la muerte, no importa cuál sea ese miedo, todos hemos sentido alguno. Y cuando reconocemos eso, y además vemos en el otro una persona que también ha sentido miedo frente a algo en su vida, tenemos un punto de conexión que nos permite al menos por un instante, sentirnos en los zapatos del otro, no para abrazarnos y hacer que nuestro miedo crezca juntos, sino para entender que hay cosas que nos pueden unir, y desde allí, podemos empezar a explorar otras cosas que nos unan, compartir puntos de vista y enriquecer nuestra conexión desde la autenticidad que viene asociada a aceptar que tenemos emociones y que no todas son susceptibles a ser catalogadas como agradables.

  • Nos ayuda a conocernos más y mejor

Sin importar la edad que tengas, o el momento de la vida en que estés leyendo estas líneas, hay miedos que ya has superado, y ahora al verlos en perspectiva, seguramente podemos identificar que aún cuando no era agradable sentir este miedo, gracias a este pudimos conocer diferentes aspectos de nuestra vida, emociones y personalidad que hoy nos permiten tener una imagen mucho más completa de quien somos. Los miedos que no enfrentamos se convierten en nuestros muros, alejándonos de las posibilidades de crecimiento que tenemos como individuos y con ello de todo lo que podríamos ser y aportar para todos los demás; pero cuando nos atrevemos a enfrentar esos miedos, podemos explorar y hasta conocer nuevas facetas de nosotros que nos ayudan a entendernos mejor y a valorarnos mucho más. Puede que la palabra miedo suene por si misma atemorizante, pero tras esa cara fea guarda siempre para nosotros, una bonita y muy valiosa lección.

  • Siempre guarda un gran regalo para nosotros

Asociado con lo anterior, una de la cosas más bonitas del miedo no es solo que sirve como herramienta de autoconocimiento, sino que además esa lección que nos da no es su único regalo, hay uno que considero puede ser aún más poderoso porque tiene un efecto multiplicador muy grande y es el valor que se esconde tras cada miedo que sentimos. Porque cuando logramos enfrentarlo, romper ese muro y pasarlo, nos llenamos de seguridad y confianza, para con esto, superar otro miedo, y otro, y luego otro más, logrando que nos llenemos de ímpetu para poder convertir esos miedos que antes nos afectaban, en anécdotas.

Gracias a nuestros miedos, podemos darnos cuenta de que somos más valientes y capaces de lo que creíamos ser, podemos conocer diferentes facetas de nuestro ser, y entender (así sea por un breve instante) un poco mejor a quienes nos rodean. Y cuando le damos una mirada alternativa a esos miedos, cuando los vemos con otros ojos, pueden dejar de ser una fuerza que nos frena y se resiste a nuestro avance, para llegar a ser un impulso que nos lleve a crecer cada día más. Y a ti, ¿qué te han enseñado tus miedos?

Zalman Ben-Chaim

@zalman5k

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