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DUALIDAD

Por: Schneur Zalman Ben-Chaim

Visita: www.zalman5k.com

Entre la complejidad de ser y la levedad de parecer habita nuestra alma, en ese constante paradigma sobre que elegir se nos va el tiempo y creemos que debemos movernos como un péndulo de elección a elección para unir esos pequeños retazos y convertirlos en una pieza entera que resulta ser nuestra vida. Pero todo eso no es más que un distractor que nos hace olvidar que somos uno, hacia adentro y para con todo, y es allí, en esa unidad, en donde podemos encontrar autenticidad y el núcleo de lo que en verdad somos.

¡Puta dualidad! Se vende al mejor postor, ese que procura tener resultado inmediato, una suerte de placer momentáneo que nos da la comodidad y cumple con el propósito final de la idea de dualidad: distraernos de nuestra unidad… Bien lo decía Julio Cesar: “divide y vencerás”, y es que uno de los grandes retos que tenemos en este breve lapso que vivimos, es ser conscientes de esa vida, y avanzar en nuestro propósito mientras retornamos a nuestra esencia, es decir, logramos conectarnos con nosotros mismos. Es allí en donde entran todos los distractores y factores que quieren dividir esa esencia, atomizarla, distraerla a tal punto que creamos siempre estar en medio de una decisión dual.

Pero, ¿y si pudiésemos abstraernos de ello? No quiere decir que dejemos de decidir, sino que podamos abstraernos de la ansiedad y angustia que nos genera la decisión, entendiendo que cualquiera que sea la elección, es realmente parte del camino que necesitamos recorrer; claro, afrontar la decisión es otra cosa, que por supuesto es mucho más compleja, pero si la afrontamos de manera consciente, estaremos reafirmando nuestra autenticidad, nuestra honestidad y fidelidad para con nosotros, y así para con todo nuestro entorno.

Pensémoslo así, ante una decisión que tengamos que tomar, en cualquier aspecto de nuestra vida, por una parte está  el contexto y los hechos que han conducido a que debamos tomar dicha decisión (tal vez evidencias previas que han dado cierta experiencia), y por otro lado aquel postor que tiene afán del resultado inmediato, suele estar representado por nuestros miedos, inseguridades y orgullo, así como nuestras expectativas, necesidad de control o de confort, y todo esto son tan solo algunas de las manifestaciones de nuestro ego, que en su justa medida -muy muy justa-, pueden darnos perspectiva y elementos de juicio para discernir y tomar una decisión que nos complique un poco menos las cosas, pero como habitualmente aparece con un caudal desbordado, inclina la balanza de una manera muy rápida hacia elecciones que bueno, llenan de matices eso que vivimos.

Y no me atrevo a calificarlas como buenas o malas porque sería una generalización muy burda, y tal vez ello es lo que necesitamos hacer para empezar a abstraernos, dejar el juicio de lado para entender que las cosas simplemente son, y hay algunas con las que nos identificamos y otras con las que no, y entre más consecuentes somos con esas elecciones, menor peso empieza a tener nuestro ego, y ganamos mayor consciencia en (y de) nuestra existencia y el rol de la misma.

La dualidad no es la existencia en si misma, es solo parte del proceso de ejecución, una pequeña pieza de la vida… la unidad es lo que somos, y lo que encontramos cuando nos hacemos conscientes, aquello con lo que necesitamos reconectarnos y en donde podremos re-conocernos.

Zalman Ben-Chaim

@zalman5K

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