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LOS PENSAMIENTOS

¿Realmente qué tanto pensamos en nuestro día? ¿En qué pensamos? De seguro hay muchas cosas que pasan por tu mente al realizarte esas preguntas, y aunque parecería que el mundo moderno nos pone en automático gracias a la exagerada estimulación que tenemos a través de dispositivos, medios, publicidad y demás, pensamos mucho más de lo que creemos, de hecho cada cosa que hacemos, cada pequeño movimiento, acción y emoción son producto de un pensamiento, dado que estos son la manera en la que nuestro cerebro y nuestra mente transmiten instrucciones que luego se traducen en nuestra vida.

Así que el asunto no sería si pensamos, sino en la calidad de esos pensamientos (de allí que algunas personas parecerían no hacerlo) y también de lo conscientes que somos de ellos. Hacia donde dirigimos nuestros pensamientos, se direccionan nuestras acciones, es decir, hacia allá va nuestra realidad; en otras palabras, somos lo que creemos, aquello que decidimos creer se convierte en nuestra identidad, y no hay nadie que pueda actuar fuera de su identidad, de lo que cree que es.

Es decir, que todo lo que somos, nace de lo que pensamos que somos, lo cual si bien puede sonar como una gran responsabilidad, es también bastante liberador, ya que en la medida que podamos hacer consciencia de ello, y entender que a través de nuestros pensamientos podemos transformar lo que somos, y por consiguiente nuestra realidad, estamos abriendo el camino para reinventarnos constantemente, e iniciar un proceso de constante mejora, progreso y evolución en todos los aspectos de nuestra vida.

Un pensamiento, consciente, direccionado, enfocado, puede ser tan poderoso como una roca, que lanzada a gran velocidad puede abrir el camino y romper el viento mismo, despejando todo frente a tus ojos; pero también puede ser una roca denso, pesado y estorboso, que te hará tropezar una y otra vez, limitará lo que eres, y demás de golpearte, agobiarte y lastimarte, no te dejará ver todo lo que puedes ser.

Constantemente podemos tener de los dos tipos de pensamientos, pero la buena noticia es que podemos entrenar nuestra mente para que ese segundo tipo de pensamientos, sean cada vez menores y tengan poco peso y ojalá nada de poder en nuestro día a día. Ese es el verdadero reto, tratar de transformar nuestros hábitos y entender que somos nosotros quienes podemos elegir el tipo de pensamientos que queremos tener y dominar nuestra mente, en vez de que sea esta la que nos domine, ya que, por costumbre tratará de volver a los hábitos que culturalmente hayamos adoptado.

Algunas de las claves que nos pueden ayudar para que nuestros pensamientos sean cada vez de una mejor calidad, pueden ser las siguientes:

  1. Agradece constantemente. La gratitud, nos pone en sintonía con aquello que nos gustó, y es fácil acostumbrarse a lo bueno, así que entre más agradezcas, más motivos para agradecer tendrás en tu vida, y podrás crear el hábito de enfocarte en lo bueno.
  2. Quéjate menos. El clima, el tráfico, el paso del tiempo, el trabajo, las personas que te rodean, tu salud, tu ciudad, el político de turno, hasta el deporte de tu predilección, terminan siendo (entre muchos otros) elementos en los cuales la mayoría se enfoca para criticar y quejarse. Si decides encerrarte en ese circulo de quejas, cada día veras las cosas peor, y a la fecha, ninguna queja ha cambiado absolutamente nada en el universo de manera positiva, pueden empeorar las cosas, pero nunca mejorarlas, siempre se requiere una acción. Así que mejor critica y quéjate menos, y actúa más y mejor.
  3. Di adiós. Deja ir a los pensamientos negativos, poco constructivos y nada alentadores que puedan llegar, no te detengas a analizarlos, buscar su origen o tratar de dejar que sean parte de tu día, simplemente acepta que vino a verte, pero deja que siga su camino, ya que ese pensamiento, no suma a la vida que te mereces. Aplica también para las personas que constantemente están en modo victima del universo, aquellas que creen que todo es una conspiración en su contra; cada persona es libre de elegir su camino, y responsable del mismo, por lo cual, si no suma, que no reste y si es así, di adiós.
  4. Simplifica y clarifica. Aplica para tus pensamientos, para las metas de tu vida, y para tu día a día, trata de hacer más sencillo todo, no trates de arreglar lo que no se ha dañado ni de complicar lo que no es necesario, entre más sencilla una solución, idea o pensamiento, mayor poder tiene. Para eso es importante que seas claro con tus intenciones, deseos y pensamientos. Solo quien sabe lo que quiere tiene oportunidad de alcanzarlo, solo quien sabe para donde va encuentra el camino, quien no, ya llegó.
  5. Inspira. Asegúrate de que cada uno de tus actos, te resulte inspirador y con el ejemplo (con el ejemplo, no a través de discursos vacíos) trata de inspirar a quienes te rodean. No importa tu profesión, ocupación u oficio, si eres el dueño de una compañía o quien provee seguridad a un edificio, eso son roles temporales, lo que es duradero es lo que eres como persona, y créeme TÚ tienes el potencial de inspirar a muchos más, y con esa inspiración, hacer del mundo un lugar mejor.

Puedes estar a un pensamiento de transformar tu vida entera, de darle otro significado completamente nuevo, de despertar un poder en tu interior que jamás te habrías imaginado, y para lograrlo, basta con que tomes una decisión, así que déjame preguntarte: ¿En qué vas a pensar a partir de ahora?

Zalman Ben-Chaim

@Zalman5k

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