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Como construir felicidad duradera

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Por: Schneur Zalman ben-Chaim

Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad

Declaración de Independencia de Estados Unidos, Julio 4 de 1776

Tal como lo indica la declaración de Independencia de Estados Unidos, la búsqueda de la felicidad es un derecho inalienable que tenemos todos, y como todo derecho que tengamos debemos reclamarlo como nuestro, apropiarlo para nuestras vidas y hacer buen uso de ese derecho. Todos queremos ser felices, pero cuando no para todos significa lo mismo se pueden generar una serie de confusiones que finalmente nos pueden causar problemas, bajones de ánimo y hasta desestabilizar nuestra vida por completo.

Lo más interesante de la cita de la Declaración de Independencia es que nos deja claro que la felicidad no es algo que encontremos sino que creamos para nuestra vida y por consiguiente para nuestro entorno porque la felicidad es contagiosa, para comprobarlo basta sonreír sin un motivo diferente a querer ser bueno con otras personas, aún cuando sean desconocidos, y aunque tal vez una sonrisa no signifique felicidad, si puede ser un inicio para transformar nuestro estado de ánimo y sentirnos un poco más felices.

Todos queremos ser felices, eso esta claro, la dificultad se presenta cuando pensamos en como llevar esa idea a la acción y que eso sea algo realmente duradero para nuestra vida, es por eso que vamos a ver 9 cosas que pueden permitirnos construir una felicidad duradera en nuestra vida:

  1. Crea tu propia definición y vive en consecuencia.

Vivimos bajo una gran cantidad de influencias y presiones que nos llevan a equivocarnos en la busqueda de nuestra felicidad. Para algunas personas felicidad es viajar mucho porque sus ídolos lo hacen, o tener más dinero que sus amigos más cercanos, cambiar de auto o como bien dice el dicho popular, terminamos por “gastar dinero que no tenemos, en cosas que no necesitamos, para impresionar a gente a la que no le importamos”.

Tomar un poco de distancia de esa presión social y darnos la oportunidad de conocernos realmente para encontrar nuestra propia definición de felicidad es el primer paso para construirla, lo siguiente es actuar en consecuencia a esa definición y ser leales a nosotros mismos. Es imposible alcanzar algo que no sabemos definir, así como alcanzarlo actuando de manera opuesta a ese objetivo, y claro que no esta mal asociar en ciertos momentos la felicidad a algún tipo de beneficio o comodidad material, pero si realmente aspiramos que esa felicidad sea duradera, debemos ir más allá y ver que es pasajero y que le da un real significado y sentido a nuestras vidas.

2. No te obsesiones con la perfección, sí con la calidad.

Muchas personas deciden dejar “para después” su felicidad, sencillamente porque están esperando que las condiciones sean ideales o llegue el momento perfecto para hacer algún tipo de cambio en sus vidas, y con el paso del tiempo lo único que logran al ver atrás es darse cuenta que han desperdiciado su tiempo y no pudieron ser felices. Todos los momentos son perfectos cuando se trata de construir nuestra felicidad, y cuando dejamos pasar las oportunidades simplemente otros las aprovecharan, y podemos quedarnos con un gran vacío y frustración de lo que pudo haber sido y no fue.

Otro problema con la perfección es que genera una expectativa muy alta por cumplir, y aquellas personas que actúan de esta manera jamás se sienten satisfechas con nada de lo que viven, logran o tienen en su vida. Cuando creen que la felicidad es un 10 y se acercan a este, sienten que aún les falta algo más, y nunca estarán conformes, transformando su vida en una constante tortura porque no llegan al estado ideal que imaginan.

Si por el contrario, este tipo de personas se enfocasen en la calidad de lo que viven, de lo que comparten, de lo que aprenden, podrían llegar a entender que si bien siempre se puede ser mejor, cada paso (grande o pequeño) es en sí mismo un logro y un avance en la dirección correcta.

3. Evita el auto-sabotaje.

La felicidad es un estado de busqueda constante, que esta condicionado por la manera en la que reaccionamos a lo que vivimos y no, como muchos creen a las circunstancias que atravesamos. Y puede que esto suene un tanto idealista, pero claramente siempre tenemos la alternativa de abordar una situación de una manera positiva o negativa, con cualquiera de las dos usaremos la misma energia o nos demandará el mismo esfuerzo, pero el resultado puede ser totalmente diferente.

Cuando dudamos de nosotros mismos, cuando creemos que no merecemos ser felices, o tomamos una posición de víctimas ante la vida y las diferentes circunstancias que esta nos presente, nos encerramos en un circulo en donde solo le daremos vueltas al mismo tipo de pensamientos que no  solo deterioran nuestro estado de ánimo e incluso nuestra salud, sino que nos alejan en absoluto de una solución. Eso es el auto-sabotaje, convertirnos en nuestros propios enemigos entregándonos a nuestros miedos.

4. Tu eres tu verdadero (y más grande) competidor.

Para muchas personas la vida es una competencia: con sus padres o pareja por quien tiene la razón, o por ejemplo con sus compañeros de trabajo con tener mayores resultados o mejores ingresos, y enfocan toda su energía y todos sus esfuerzos en poder superar a otros, inclusive llegando a superar limites que pueden ir más allá de la ética y la legalidad.

Pero sin importar como se vean las cosas en el exterior de nuestras vidas, somos nosotros y únicamente nosotros quienes realmente podemos hacernos cargo de nuestra felicidad, bloqueando su desarrollo o impulsándola.

Cuando asumimos cada situación como una oportunidad para descubrir nuestras capacidades, redefinir nuestros limites y aprender algo nuevo, estamos logrando establecer nuevos parámetros para nuestra vida y fortaleciendo esa definición que para nosotros tenemos de felicidad. Esto puede llevarnos a tener un mayor control y conocimiento de nuestras emociones, reacciones y pensamientos, ayudándonos a tener dominio sobre nosotros mismos, y cuando lo logramos, nada ni nadie podrá interponerse en nuestro avance o con nuestra felicidad.

5. Reconoce tus emociones.

Vivir de manera positiva, buscando y construyendo constantemente nuestra felicidad no significa que no se puedan tener bajones de ánimo, que debamos negarnos a la posibilidad de sentirnos un poco tristes, ansiosos o angustiados, significa que podemos ver un poco más allá de esas emociones para entender que siempre que llovió paro, y que aunque ciertos días pueden ser un poco “grises”, siempre tenemos posibilidad de elegir la manera en la que vamos a abordar esas situaciones.

Por consiguiente, cuando reconocemos nuestras emociones, aceptamos la vida con todo lo que la integra, y nos permitimos tener una visión mucho más realista de nuestra felicidad y de la vida misma para que no nos ahoguemos guardando nuestras emociones y tampoco nos permitamos caer en la tentación de dejarnos dominar por ellas convirtiendo un día gris en una vida gris.

6. Dar, dar y dar.

Como lo mencionaba al principio, la felicidad es contagiosa, pero además es exponencial. Es decir, entre más felicidad creas y compartes, más felicidad tendrás para ti, y una vez logras entrar en esa espiral, podrás ver que no solo es creciente sino que además es infinita.

Nuestra felicidad no tendría sentido alguno si quedase como algo aislado exclusivamente para nosotros, ¿lo imaginas? ¿realmente te imaginas sintiéndote feliz y no pudiendo expresarlo a quienes te rodean, comentándolo con otros o compartiendo los frutos de tu felicidad? Es imposible, o simplemente haría que esa felicidad perdiera sentido y desvaneciera casi inmediatamente.

Entre más felicidad creamos y compartimos, mayor es nuestra satisfacción y a su vez, más felicidad recibimos.

7. Pide menos, disfruta más.

La construcción de una felicidad duradera, requiere como uno de sus ingredientes fundamentales reconocer nuestras bendiciones y que estemos más enfocados en ellas que en nuestras peticiones. No podemos permitirnos perder la vida sin disfrutar todo lo que tenemos esperando lo poco creemos que nos falta.

Y no se trata de conformismo ante la vida, claro que no, se trata de entender que mientras no aprendamos a disfrutar y recibir lo que tenemos, no haremos mérito suficiente para poder recibir más. Cuando por el contrario nos concentramos en todo lo que ya tenemos, en todo lo que podemos gozar y disfrutar, podemos ver nuestra vida de otra manera, bajo otra lupa, que nos llevará a tener prioridades claras, y valorar lo verdaderamente duradero e importante para nuestra vida.

8. Agradece SIEMPRE.

La gratitud es una de las herramientas más poderosas, sanadoras y transformadoras que existen, y lo mejor es que aunque muchos parecen dejarla en el olvido, esta a disposición de todos.

Agradecer no es un acto de cortesía, sino un acto de honestidad. Cuando agradecemos (a otros por su colaboración o atención, o a la vida por lo que nos da) estamos reconociendo el valor y esfuerzo que existió para que podamos recibir eso que hemos disfrutado, lo que para nosotros puede ser poco en determinada circunstancia tal vez lo sea todo para otra persona, y ser agradecidos nos permite poner en una balanza las cosas brindándonos objetividad y claridad mental.

Es importante agradecer inclusive por los problemas que podamos vivir porque si están en nuestra vida es para enseñarnos algo, y también por los que no tenemos, para que no perdamos de vista nuestros objetivos centrales y el foco de nuestra vida.

9. Vive enfocado en el presente.

Hay quienes dicen que la ansiedad es el exceso de futuro y la depresión el exceso de pasado, ya que al concentrar nuestra atención en lo que tal vez suceda (pero no es seguro) o lo que pudo haber sido (y no fue) solo nos puede sacar de la realidad y llenar de angustia y frustración.

Vivir enfocados en el presente es entender que cada instante de la vida cuenta, y que la vida es tan solo eso, un instante. Por esta razón es importante que cada día pueda ser vivido y disfrutado al máximo, llenándonos de experiencias, conocimiento y sobre todo disfrutando de cada detalle que traiga el día.

Cuando nos permitimos vivir en el presente, nuestra tranquilidad aumenta porque lo que antes eran expectativas se convierten en planes a ejecutar de manera inmediata, perdemos toda ansiedad por lo que puede llegar a pasar y disfrutamos lo que esta pasando, nos relajamos y permitimos que esa felicidad que deseamos se materialice y se convierta en nuestra realidad.

La construcción de una felicidad duradera depende de que tan comprometidos estemos con nosotros mismos para lograrla, que tan dispuestos estemos a compartirla y cuanto empeño pongamos en conocernos a nosotros mismos, para siempre dar lo mejor que podamos, y un poco más.

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